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lunes, 6 de octubre de 2008

Lobotomy: Surviving the Ramones (Dee Dee Ramone)

El 5 de junio de 2002 fallecía Dee Dee Ramone, el que fuera bajista y principal compositor de los Ramones. Una sobredosis acabó definitivamente con él, tras infinitas idas y venidas de la heroína y toda clase de substancias. Dos años antes de su muerte se publicaba esta autobiografía en la que Dee Dee repasa una vida llena de baches, curvas y socavones atravesada sin soltar el pie del acelerador.

A lo largo de sus casi 300 páginas, Dee Dee se recrea más en explicar su eterno proceso como yonki que las causas y consecuencias de los Ramones. Su estilo es tan breve y directo como "Now I wanna sniff some glue", cual Williams Burroughs rocanrolero. De sus sus palabras se desprende que los Ramones no fueron una familia feliz por mucho tiempo y que lo que empezó como una vía de escape casi acaba por asfixiarlo. Sin duda es un retrato mucho más amargo de lo que uno se puede imaginar si hablamos de los Ramones.

Este libro no está traducido al castellano (de hecho creo que ni se ha publicado en España), pero lo podeis encontrar por Ebay, Amazon y movidas de estas a buen precio.

Video: Dictators petándolo en la Apolo 2 con "Stay with me". GO 'TATORS GO!!!

miércoles, 20 de junio de 2007

Elvis Presley (Bobbie Ann Mason)

Pocas vidas ha dado el rock'n'roll más interesantes que la de Elvis Presley, la gran leyenda, el rey (con permiso de Little Richard). Elvis se ha convertido en un icono, un icono que no tiene nada que ver con la imagen del primer Elvis, aquel chaval ingenuo y profundamente nervioso de Memphis que en 1956 alcanzaba la fama gracias al rey Midas de los años 50: Sam Philips. La imagen que se conserva del Rey es la del Elvis de los excesos, el Elvis de Las Vegas, desmesurado en todo: ya fuera para medicarse, gastándose los cuartos o correspondiendo a sus fans (femeninas of course, si eras tio con un poco de suerte igual te regalaba un coche).

Ese Elvis de Las Vegas de los años 70, ataviado con trajes extravagantes poco tiene que ver con aquel otro que en sus primeras actuaciones se veía obligado a mover las piernas de una manera tan especial para poder desviar sus nervios hacia un punto concreto de su cuerpo. El rerato de Bobie Ann Mason muestra a un Elvis inseguro, profundamente infeliz a medida que su cuenta corriente se va engordando, que constantemente necesitaba estar acompañado, con un miedo a la soledad terrible y que intentó solventar sus carencias afectivas y emocionales a golpe de talonario.

Elvis supeditó toda su vida a las garras de su manager: el coronel Parker, un personaje detestable que utilizó a Elvis como un títere, obligándolo a rodar películas que a Elvis no le interesaban lo más mínimo. Elvis no era un puto garrulo, leía bastante y se daba cuenta de que el 99% de sus películas eran basura, él quería papeles serios y en cambio su manager solo le daba films intrascendentes, dejando pasar oportunidades como West Side Story o Cowboy de medianoche. Musicalmente, el coronel Parker también fue un freno creativo del torbellino Presley. Elvis quería evolucionar, reinventarse, pero el coronel Parker siempre tenía un ojo puesto en el mercado, lo cuál no le permitió a Elvis (por más que fuera el Rey) a hacer lo que él realmente quería. Sin duda esta amputación artística fue una de las causas de la infelicidad de Elvis.

El momento exacto en el que Elvis empezaba a llevar a cabo su especial metamorfosis, fue en el servicio militar que se vio obligado a realizar en Alemania. El servicio militar coincidió con la muerte de su madre Gladys, la persona que lo cuidaba, que evitaba que Elvis no se perdiera en la fama y con quien Elvis siempre estuvo en deuda. Al mismo tiempo, fue en el servicio militar donde empezó a coquetear con la droga: anfetaminas y speed. En el servicio eran muy populares, las proporcionaban los mismos superiores y era sin duda, la manera más fácil de aguantar las guardías sin ningún problema.

Esta biografía cuenta dos momentos especialmente alucinantes (teniendo en cuenta que hablamos de Elvis):
- Elvis en su etapa de mayor fervor por la espiritualidad, la fe y cualquier tipo de creencia (se llegó a plantear hacerse monje), tiene una visión de Stalin saliendo de una nube. Dice Mason que fruto del enjame moreno a base de pastillas que Elvis debería llevar encima. También le gustaba dar sermones a sus colegas, diciendo cosas como: "Moisés era el hijo de puta canoso que bajó de la montaña. Los arbustos encendidos dirigieron su trasero directo hacia abajo".
- Encuentro entre Nixon y Elvis. Elvis tenía una fijación por la policía y las armas de fuego. En 1970 (sobra decir que por esa época el sistema digestivo de Elvis dejaba a la ruta del bakalao como putos aficionados) se presenta en la Casa Blanca con el objetivo de hacerse agente especial del Gobierno federal, quería una placa de la Oficina de Narcóticos y drogas peligrosas que por supuesto consiguió. Elvis criticaba el daño de la marihuana y el LSD en la juventud, paradójicamente mientras él se pasaba todo el día en una nube gracias a las pastillas.

martes, 22 de mayo de 2007

Por favor mátame

Estoy jodido troncos, hasta ayer tenía la sanísima costumbre de leerme 20, 30 o 40 páginas cada dia de "Por favor mátame: La historia oral del punk", y ayer por desgracia llegó a su fin. Nunca me había sabido tan mal acabarme un libro, habitualmente cuando veo que se acerca el final pienso en el siguiente, pero en este caso todo lo que se me ha ocurrido me sabe a poco.

"Por favor mátame" está escrito por Legs McNeil, superviviente de la escena punk, y su tarea ha sido recopilar los testimonios de más de un centenar de protagonistas que vivieron en sus propias carnes (y en sus propias venas) el nacimiento, desarrollo y decadencia del punk. El resultado es el punk narrado por sus propios protagonistas, quien mejor que ellos para relatar lo que pasó y quien mejor que ellos para distorsionarlo y hacer todavía más grande su leyenda.

Iggy no se encuentra venas para picarse, Lou Reed ofrece que se caguen en su boca, Johnny Thunders ázul por la heroina y con toda clase de bultos, Dee Dee y sus historias de la 53 & 3rd, Malcolm McLaren intentando sacar tajada, Jim Morrison no se despega de la barra ni para mear, Wayne Kramer y sus movidas en la cárcel, el macarra de Handsome Dick Manitoba y sus tanganas, Sid Vicious muerto de sobredosis la noche que salía de la cárcel, y un alargadísimo etcétera de historias de groupies, yonkis y kamikazes (punks y no tan punks). Este libro es demasiado grande como para que se escape de las manos de cualquier fan de los personajes citados anteriormente.

No me puedo imaginar un libro sobre la historia del punk, especialmente de la escena neoyorquina, más completo, más fascinante y en el que el número de frases lapidarias por metro cuadrado sea más alta. De todos modos, si sabeis de alguno decírmelo porque con el mono que llevo podría dejar a Johnny Thunders a la altura de un straight-edge. No creo que sea la emoción, desde el primer párrafo (o desde que leí sobre su traducción al castellano en la Ruta 66) sabía que este libro se iba a convertir en uno de mis favoritos, y ahora que ya me he pulido las más de 500 páginas veo que no me he equivocado.

Podría acabarme "Viaje al fin de la noche", también empecé una biografía de Elvis que también me tiene bastante alucinado, pero ahora mismo no creo que pueda a volver leer algo tan acojonante como Iggy diciendo "en aquella época, mis criterios eran diferentes a los de los demás. Quería que la música saliera de los altavoces y te agarrara por el cuello, te aplastase la cabeza contra la pared y te matara".